Creo que hubo un tiempo en que pensé que realmente eras buena persona...
Siempre hubo un espacio en mi corazón para tí. Era un espacio especial, desesperado por demostrarte todo el cariño que existía en mi universo, por darte todo eso que quería y mucho más. Realmente, al pensar en esos día, sólo recuedo mis ganas de que supieras todo lo que yo te estimaba. Ahí no pensaba si eras mala o buena persona. Yo sólo te veía a tí...
Despúes me dí cuenta, que lo que yo quería darte, era despreciado por tí. Lo tenías todo, ¿qué iba a importar ese cariño si muchas personas más te lo estaban dando?, fue una época muy confusa, pero que creo en mí un profundo recelo: yo ya no le confiaría ese amor a nadie que no se lo mereciera.
Pero, esos pequeños sentimientos estuvieron ahí, siempre que aparecias. Un día, me dí cuenta que había algo extraño. Sentí que tu querías ese cariño, que lo esperabas de mí parte. Yo me sentí sorprendida. No era posible esperar tanto de tan poco. Ese cariño desesperado salía gota a gota, agolpándose en mi corazón, provocando eternos remolinos oscuros.
Yo realmente creí que eras bueno. Aveces miraba en tus ojos y detrás de todo, un destello salía, engañoso. Pese a todo, a todo lo que se decía e ignoré, a todo lo que hacías y perdoné, siempre creí en tí.
Quizás fue esa última vez, no creo que lo recuerdes. Sin querer, se escapó, te abrazó. Pero tú pasaste sin siquiera mirar un segundo. Ninguna luz ni ocho cuartos. Ahí me dí cuenta que no fuiste bueno, nunca. Mi cariño murió cuando caminaste sin mirar atrás. No eres malo ni bueno, sólo eras lo que yo creía que eras, pero ni para eso te alcanzó.
Sonrió, en la noche....
No soy yo la que mata, ni la que muere...
Extraño momento de silencio. Alguien le hace honor al cadáver... y no soy yo.
Miro las caras sonrientes, lejanas...
Pasean, corren, flotan, alrededor mío...
Como siempre, yo avanzo por la senda, caminando entre ellos. Yo no los miro, yo no los veo. No quiero ver sus ojos, no quiero reconocerlos. No es culpa del mundo ser tan indiferente. En algún momento, se llegó a un acuerdo misterioso... yo podría observar todo lo que quisiera, pero nunca llegaría a atravesar la barrera que nos separaba... que me separaba...
Que nadie vea la sombra produce que ella se vuelva más arriesgada, observe desde mucho más cerca...
¿Quién será el que te haga caer en las redes asesina?
Así podrás llorar tus lágrimas...
Los momentos de confusión son cada vez más seguidos, pero por una extraña razón, son cada vez más cortos. Mi mente ha vuelto a construir una muralla gigante, pero esta vez, la asesina se ha quedado afuera. Yo miro su actitud dolida, cómo me observa desde afuera y como se sienta y simplemente espera.
Te quiero, desde lejos. No me puedo acercar, no hay remedio para ello. Tengo una suave esperanza, de olvido. Pero aunque sufro, estoy tranquila. El cariño es lo único que me asegura que aún estoy viva y que sigo sintiendo cosas.
Cuando estaba en el sur, tuve un sueño curioso. Una persona que había sido hermosa, ahora era una con una gordura morbida, donde su piel era grasosa y sus ojos estaban muy inchados, como si hubiera llorado mucho. Yo sabía quién era, lo reconocía por sus ojos y su pelo. Él se acercaba a mí, trepaba hacia mi cuerpo, para quedar sobre mí, pero yo lo rechazaba. Él retrocedía y volvía a llorar. Entonces, una joven, aparecía, y me decía con mucho dolor, que por qué rechazaba a esa persona, si aunque ya no era un hombre bello, había cambiado mucho por todo lo que le había pasado y era una persona diferente. Yo la miraba conmovida y de pronto me sentía culpable, quería pedirle perdón a ese hombre. En ese momento, me dí cuenta que la niña tenía una pierna ortopédica, cosa que yo no había notado antes, porque ambas estabamos sentadas en una cama y estabamos enrredadas entre las sábanas.
Lo curioso del sueño, es que ambos personajes son gente que conozco, pero que no tienen nada que ver una con la otra. Sus apariencias físicas estaban lejos de ser las que tienen actualmente, pero es cómo si por un momento hubiera visto el futuro. Le conté a una de ellas y se sonrió ante este último pensamiento. Hoy volví a soñar con el hombre y de pronto recordé este sueño.
Hay momentos en que extraño la presencia de ciertas personas. Hoy no es ese día.
Hace un par de días, al momento de llegar de Ritoque, mi mamá nos contó que mi abuela estaba enferma. Mi abuela ha sobrevivido a muchas cosas. La verdad es que, la vida ha sido muy dura con ella, pero en este momento, se pude decir que está viviendo en un lugar cómodo, dónde todos la atienden y ella puede hacer una vida normal y con muchas garantías. Su departamento al lado del cine Hoyts fue un logro de muchos años de esfuerzo.
Mi abuela materna ha sufrido de diversos males durante su vida. Uno de los más graves fue un tumor en la cabeza que el extirparon cuando yo era pequeña. Mi memoria ya estaba clara para ese entonces, pero de todas maneras, no hay muchas pistas de lo que sucedió. La razón es muy clara: a los niños no se les cuentan ni se les explican las cosas que les pasan a los adultos. Recuerdo días en el hospital naval, dónde algún familiar se quedaba en el primer piso con nosotros, los niños, porque no podíamos subir a ver a mi abuela por nuestra corta edad. También recuerdo una fea cicatriz y una cabeza calva.
Mis abuelos maternos siempre fueron más lejanos que mis abuelos paternos, por muchísimas razones que no vienen al caso. Por eso casi nunca habló de ellos. Tampoco los voy a visitar muy seguido. Por muchísimas razones las cosas no son muy cercanas con ellos.
Mi abuela vuelve a estar enferma y por primera vez, será algo inoperable/intratable. Su enfermedad es el Alzheimer. Es simple pensar que sólo consiste en olvidar. Mi mamá tiene espearanzas de que pase todo muy lentamente y yo creo que desde ahora en adelante ya no hay nada seguro.
Despúes de todo esto, este espacio, tan simple, pasa a tener aún más importancia. ¿Por qué?, se preguntaran ustedes. Es común de esta enfermedad sea hereditable, por lo tanto, mi mamá puede padecerla, o aún más, yo puedo padecerla.
Así, quedará este lugar para siempre, por siempre jamás. Quizás, algún día, olvidaré las letras, las palabras (mi abuela comenzó olvidadndo los números) y no pueda escribir. Si llega ese día, ojalá pueda recordar un tiempo más leer. O escuchar, porque si estoy viejita, quizás alguien me pueda decir lo que pasaba por mi mente, una tarde como hoy, dónde aún todo parece tener sentido y mi memoria es uno de los tesoros más valiosos que tengo y mi peor maldición...
te recuerdo siempre... y en todos lados...
sin querer, me encuentro con tu imagen, tan lejana en estos momentos, tan dolorosa, tan desconocida, tan añorada, tan odiada, tan querida y, quizás, finalmente, tan inventada....
el dolor siempre esta cercano a tu recuerdo... a sus recuerdos...
mi fantasma... ya nisiquiera tienes una identidad fija, un nombre.... eres múltiple, multiplicable, como tú solamente has sabido crecer en mi corazón...
cuantas voces, cuantos dolores, cuantas decepciones se han acojido a tu oscuridad?
yo me dejo envolver por tí... tan imperceptible y suave... como a mi me gusta... porque sabes que así no tendré escusas para expulsarte...
Mira hacia la noche... Asesina...
Yo y las fiestas
Las fiestas (las fechas con las que se denominan estos últimos días del año) son una de las cosas más difíciles de enfrentar. Para mí...
La gente en general está más sensible y comienzan a notar a las personas que están a su lado. Comienzan las expectativas y con ellas también las desiluciones.
Hay un sentimiento amarguísimo que sale de mi corazón y que me lleva a las lágrimas.
Pero siempre habrá gente que abraza mi corazón, que me sonríe y yo puedo realmente sonreírles a ellos devuelta.
En lo profundo de mi alma, así, puedo vivir mi navidad, mi propia y dulce navidad, diferente, y ser feliz...
Mi mente siempre juega conmigo. Desde pequeña, mi mamá siempre me caracterizó como una persona que andaba "en las nubes". También recuerdo mis sueños. Recuerdo caídas por ventanas que terminaban en un eterno remolino de colores, donde la angustia me hacia despertar...
Mis sueños parecen siempre darme algunas pistas. A través de los sueños encontraba cosas que había perdido en la realidad, cosas simples, como juguetes, partes de pequeños vestidos de muñecas... Cuando le contaba a mi papá, él me apoyaba y nunca me hizo sentir rara frente a esas cosas.
Los sueños me han jugados malas pasadas, pero también han sido un raro mecanismo de autocuración. Hay tanto que resolver en esta vida... y tan pocas posibilidades de establecer contacto. Me pregunto si no será finalmente esa dimensión una real posibilidad para que las personas establezcan contacto. Sólo se que, aunque no recuerde específicamente que pasa, mi alma parece un poco más tranquila...
Tú vienes. No me parece extraña tu visita. Podríamos hablar muchísimas cosas, pero no hay contacto. Sólo tu mirada lejana y mi distancia de cortesía. No hay preguntas ni respuestas, sólo un papel con algún tipo de anotaciones de caligrafía desconocida. Yo me siento más tranquila. Será que comprendo lo que tratas de decirme o quizás sólo quiero creer que comienzas a querer ser feliz. Y así todo termina, en un profundo y eterno perdón inintencionado...
Es triste estar en la cima del mundo, de todo lo que pasa.... y luego volver a la oscuridad...
Es como que la figura se volviera más negra, más ensombrecida, más solitaria...
Cuando uno prueba la felicidad y la compañía, la noche se hace aun más vacía...
Mirando la negrura, me dio cuenta que esto es una de las únicas cosas que me produce paz... infinita...
tenía que volver, para saber si realmente era feliz....
Tengo una pena... de esas que no tienen razón aparente.
tengo una pena de esas que no tienen cura porque no tienen nada de nada...
solo está ahí, instalada cómodamente...
Miro a mi interior y no hay nada que me de una pista de lo que me puede estar afectando. Quizás si sé por lo que estoy pasando, pero me niego con fuerza a aceptarlo...
Hay tantas cosas que nublan mi vista... comenzado por mis párpados fuertemente cerrados...
Es bueno verte... Cuando apareces, de repente, sin avisar, de esa forma tan cruel... Me da una sensación de desamparo tan grande...
Por eso le rogué a Dios poder encontrarte. Y él me lo concedió...
Enséñame a confiar una vez más.
De una asesina a una errante...
Querida Ruth
cómo has estado?
yo aquí, dándole duro duro para terminar bien el año.
Te escribía porque ayer me paso algo muy extraño.
Para estas vacaciones yo quiero trabajar. Mi papá me preguntó porque no iba a la Esso y preguntaba y yo le dije que no quería, que prefería cambiar de ambiente y conocer a otra gente.
El otro día fuimos al aeropuerto a dejar a mi mamá que se fue a España para un curso. Pasamos por la Esso a recargar bencina y mi sorpresa fue muy grande: no hay nada ni nadie. Sólo están los bomberos. Hablé con un de ellos y me contó que estaban haciendo un centro comercial. Adentro estaba todo desarmado y destruido.
Quizás pase por una sentimental, pero realmente me dió pena. Pensé en los niños, en el Oscar y en el Hernán, que hace tanto tiempo que trabajaban ahí y ya no pensaban irse hasta terminar sus carreras. También pensé en la Kathi, tan contenta de trabajar en la Esso porque le quedaba cerca de su casa. Y por último, pensé en el Justo, que parecía que nunca se iría de ahí, por más que siempre se quejara de todo (jajajaja).
Eso mi pequeña. La verdad es que me afecto...
¿Cómo te ha ido en nuestra carrera de los sueños?
la que siempre te envidiará...
------------------------------------
Haiku #2
El organillero toca su caja de música.
El niño, hijo del capitalismo, con el ratón en la mochila,
danza, alegremente, sin que nada le preocupe...
Cuando te creo olvidado, apareces.
La última vez, resurgiste de los subsuelos, como una anima distinta y triste. Yo estaba distraída. Estabas tan diferente que tuve que mirarte dos veces. Creo que lo notaste, porque de inmediato acercaste tu mano a tu cara y volviste a ser el mismo, en un segundo.
Es bueno saber que existes, aunque te olvide siempre.
Maldecir las coincidencias que me hacen llegar tarde a mis clases toman un sentido diferente cuando por algunas razón tomo una calle diferente y ahí estás caminando tú, entre los dormilones y trasnochados.
Mis alegrías son tan sencillas. Viviría así por siempre: encontrándote infinitamente, sorprendiéndome cada día.
Yo a mi alegría, tú a tu desconocimiento.
Te miro y te busco... apareces.
Es como si fueras alguien que ya no es.
No sé si me entiendes...
Yo te creé, completo, eres lo que yo quiero, yo que yo imaginé y determiné. Y así era como convivíamos de forma feliz (para tí) y cómoda (para mí).
Pero te he encontrado entre las calles, te he visto caminar y moverte. Mis oídos se bloqueaban lo que hablabas, no podían ver mis ojos tus gestos, no podía querer mi cuerpo siquiera que te acercaras...
Me eras tan conocido, me eras tan cotidianos, me eras tan soñado. Te he visto como un alma, como un residuo irreconocible, porque para mí te estas volviendo invisible (o quizás ya lo eres), porque para mí lo único que queda de común entre tú y lo que eres son tus ojos, que siempre han visto lo que quieren...
Somos ingenuos, claro que lo somos...
Yo jugando frente a la vida...
yo jugando con ella, frente a las cosas que pasan...
Así jugando a ser diosa, creyendo a que las cosas saldrán como yo quiero...
¿Dónde queda el discurso de nuestra vida esta en nuestras manos?
Yo mirando más allá... sintiéndome pequeña, muy pequeña.
La muerte ronda tan tranquila como siempre, la veo cerca y los demás también. No me asusto, no lloro, no sufro... pero oigo sufrir a mis pares... ¿por qué sufren? Porque ahora la han visto...
No me siento poderosa, no me siento más advertida... yo no sufro por la muerte, a mi me duele por los pares, a mi me preocupa su dolor... sufro por su dolor y su debilidad...
Finalmente, después de todo, soy débil... así pienso que no hay fuerza en mí... que en lo que creo que es una muralla de roca, es solo de ilusión...
El amuleto se ha perdido y cuando desaparece, lo traspasado por los ancestros parece no existir...
No hay herida, porque no hubo lucha, porque no hubo traición, no hubouna espada que lo traspasara, pero aún así, quedó sangre en las murallas, en el piso, en el camino completo...
La muerte no te lleva de un momento a otro... la muerte camina y te ronda... todo el tiempo se lleva la vida...
Y así hasta los dioses le temen...
Yo no soy nadie para juzgar a los mortales...
pero me parece tan curioso lo que pasa a mi alrededor...
Tan injusto es el destino y sus secuaces... que comienzo a recordar el porque no quería ser parte de esto, que comprendo porque quería tomar mis cosas y marcharme...
y los inocentes pagamos tan caro como los culpable... y así me siento decepcionada y por mi cuerpo comienza a instalarse una pesadez gigante...
¿cómo pedir algo a mi alma abrumada?
Quiero a una alma amiga que me acoja... ya no quiero ser fuerte...
Yo no he tenido la intención, realmente no... Pero ves cómo las vueltas de la vida me llevaron directamente hacia tí (puedo llamarte ahora condena?)
Ahora que me encuentro dentro de tu templo, me siento como una vil profanadora. Yo no quería, realmente no era mi deseo... pero los cantos que venían del interior eran tan poderosos como los de las sirenas... y las imágenes hacían señas, sólo para adorarte desde lo lejos.
Es que eres tan simple, tan envidiablemente simple, tan hermosamente simple...
Yo que he vivido toda la vida escondida entre las sombras, entre las murallas de mi existencia, te miro vivir, te miro existir y no puedo evitar sentirme mal.
No te preocupes! no tocaré nada! déjame mirar un poco más, déjame contemplar algo que nunca me tocará a mí... No te preocupes, no arruinaré nada.
Sabes que no puedo tocarte a tí ni a nada que exista a tu alrededor. Soy una asesina de manos manchadas, pero no soy una impertinente.
Ya estoy caminando de vuelta. Puedes mirar si quieres, todo está en orden. ¿Confiarás en mí para que vuelva? Sólo a mirar, sólo a observar...
Lo siento, no volverá a suceder, la próxima vez golpearé. Pero no todo es culpa mía, olvidaste cerrar la puerta.
Déjame, te lo ruego, puedo volver?
No tocaré nada...
Sólo miraré...
La asesina ya no está tranquila...
Está atenta a todo a su alrededor, está con un ojo en todos los rincones.
No me deja concentrarme, me murmura constantemente lo que debería estar haciendo, lo que resulta de bajar la guardia, los peligros que habitan en todos lados...
Pero ella quiere a sólo una persona bajo su filo, sólo quiere a un lamento, una herida, una sola sangre derramada...
Yo tiemblo ante sus venganzas y luego suspiro, lejana. Ni siquiera trato de debatir contra sus razones. La prudencia era parte mía, no de ella. Pero no le importa mi silencio, nada la cansa, nada parece hacerla desistir. Hasta que aparece... y ella calla expectante.
¿No parece el colmo que el problema y la solución dependan de los mismos momentos?
Sólo un segundo de tranquilidad que pasa tan rápido como el momento en que el cazador se da cuenta que el momento perfecto para caer sobre su presa, el tan esperado, el tan planeado, se va...
Y entonces comienzan las protestas.
Momentos de lucidez
Perfil de la sombra
- Rakeru Viu
- Una mujer de caminos interminables, de historias largas, de pasos lentos... Buscadme pero no encontradme...
Categorías
Volviendo sobre los pasos...
-
►
2008
(36)
- ► septiembre (3)
-
►
2007
(48)
- ► septiembre (2)
-
►
2006
(68)
- ► septiembre (5)
-
►
2005
(158)
- ► septiembre (5)
-
►
2004
(140)
- ► septiembre (7)