Canto a la piedra
A ti te canto piedra
Aquella que habitas en mi alma.
A ti te canto alma
Aquella ennegrecida por el tiempo
A ti te canto tiempo
Aquel que has pasado por mis ojos
A ti te canto ojos
Aquellos que me miran con esperanza
A ti te canto esperanza
Aquella que se perdió sin retorno
A ti te canto retorno
Aquel que no quieren tus pasos
A ti te canto pasos
Aquellos que me llevaron lejos
A ti te canto lejos
Aquel que trae el olvido
A ti te canto olvido
Aquel que corre a través de las lágrimas
A ti te canto lágrimas
Aquellas que caen por tus ojos de musgo
A ti te canto musgo
Aquel que se cría alrededor de mi corazón
A ti te canto corazón
Aquel que, por todo esto, se convirtió en piedra...
Hay una puerta.
Casi nadie la ve.
Todos pasan por delante de ella.
Detrás de esa puerta... ¿qué habrá?
Hay una asesina con katana sentada frente a ella ¿Qué es lo que protege?
Pienso en el tiempo como un sanador, pero ¿yo quiero olvidar?
Hay cosas que no quiero que el tiempo borre, porque, es tan fácil olvidar cuando todo está tranquilo. Y ya no puedo hacer lo mismo. Ni tampoco a ti.
Es tan difícil estar tranquila, que el aire tibio y las lágrimas duelen, duelen eternamente.
Yo no comenzaré a utilizar la katana, ni derramaré más sangre.
La luna no quiere esconderse en mis días y ya no recuerdo al sol... la luz es algo que me duele.
La oscuridad lo absorbe todo, engulle con felicidad toda luminosidad, si no estás atento...
No sé si podré protegerte; no puedo protegerme ni a mi misma. Yo amo esta oscuridad y moriré dentro de ella.
Lloro y me siento mejor...
¿Cuantas de mis lágrimas han caído por tu cuerpo?
Las gotas que no se ven han quedado en tu corazón y te han inundado el alma. Yo no sé cómo pude llegar tan lejos. Aquellas lágrimas hicieron florecer tantas cosas...
Hay una puerta en mi alma, ¿qué será lo que esconderá?
La llave se perdió entre las calles de la vida, la decepción y el desamor...
La estocada final llega cuando tú no la esperas.
Por eso es la final.
Porque después de ello, todo se ennegrese... nada vuelve a tener sentido.
Todo acaba.
Y suena finalmente la marcha funebre.
La vida muestra una luz...
¡Y todo brilla!
¡Tanta luz a mi alrededor!
Duele...
Aveces no es malo sufrir un poco.
Es tan bueno saber que no estás muerto...
Miro tus ojos: ¿Por qué no me dicen nada?
Es que está al otro lado de la muralla de vidrio...
Es verdad, una muralla muy gruesa, por cierto.
¿La creaste tú?
No, a través de mis murallas no puedes ver nada. No entra ni siquiera un rayo de sol...
Es verdad, piedra pura.
Son murallas más sinceras. Nadie te puede ver, tú no puedes ver a nadie. Así, se evitan hacer falsas ilusiones de cercanía...
Puede ser. Aunque no verás nunca la luz...
La luz a través del cristal es tan falsa, como las palabras que logran escucharse... Quién rompe el vidrio es el único que puede realmente vivir la paz del contacto eterno...
Pero es un vidrio grueso...
Si que lo es...
¿Y qué esperas para romperlo?
¿No ves mis manos sangrando? ¿No ves mis lágrimas de dolor contenido? Yo ya he roto mi vidrio...
¿Entonces?
No se pueden romper los agenos...
Lo sé. ¿Cuando nos vamos?
Tú te puedes ir cuando quieras. Yo estoy esperando...
No me hagas reír que se me parten los labios. No te puedo dejar sola.
Lo sé. Sólo quería darte una repuesta absurda para una pregunta absurda.
...
No te enojes. Harás que el tiempo pase más lento.
El tiempo ya es lo suficientemente lento. Cada día se va otra gota. Cada día vas poniendo otro ladrillo. Antes que se rompa el cristal, la muralla estará terminada...
Lo sé. Son cosas que suceden...
Cada pena un ladrillo...
Cada día se hace más fuerte.
Bien niña mía, te dejo trabajar tranquila... Si vamos a este ritmo, pronto la barrera tendrá la altura suficiente como para no verlo. Así comenzarás a olvidar...
¿Qué hay que olvidar?
Nada mujer. Obsérvalo mientras puedas....
Lo sé. Buenas noches asesina.
Buenas noches.
No hay momento de descanso, ni un solo segundo...
La tristeza siempre ha venido de familia. La perdición nos llega a través de los días vividos.
¿Hay miedo?
No.
Hay una exquisita sensación de desafío...
Al final, ya lo sabrás, la que siempre queda en pie soy yo.
La guerra está declarada.
Nadie puede decir que no se le advirtió.
Solo valen las reglas de la sangre....
Extraño esos días...
Extraño esos días donde había algo por lo cual luchar...
extraño esos días en que por desconocimiento todo me parecía bello...
extraño esos días en que todos creían en la verdad...
extraño esos días en que había una esperanza...
extraño esos días en que mi cuerpo vibraba deseoso...
extraño esos días en que mis torpezas no eran pagadas con sangre...
extraño esos días cuando todo me parecía perfecto, aunque yo sabía que no lo era...
extraño esos días que sucedían en verano, cuando el aire estaba tibio...
extraño esos días donde no me desanimaba tan rapidamente...
extraño esos días donde todo me parecía seguro...
extraño esos días en que no podía dormir de lo emocionada que estaba...
Extraño esos días.
Igual que tú.
PD: ánimo hermana...
Cuando te escribo, siempre lo hago de forma larga y tendida. Las lágrimas corren y mojan cada letra, y todo se confunde en el papel, entre manchas de sangre, el agua y la tinta.
Será en un lugar que de al mar.
Será en un día que llueva.
Será de roca.
Serán de plata.
Serán las palabras más hermosas pronunciadas alguna vez por alguna persona.
Y así descansarás, mi querida asesina, al lado de la única persona que te mereció amar.
Las revelaciones se van dando de manera lenta...
Tan lenta...
Quizás es por el desgaste, quizás es porque me preocupo de mil cosas al mismo tiempo.
La luna es mi protectora. Ella me muestra el camino que debo seguir... pero yo no quiero....
no quiero...
Cuando la gente me ve pasar por la calle, piensa: ahí va la que cultiva la venganza en su alma...
Que equivocados están. Yo no los miro, yo no los busco siquiera...
Quién llega a conocernos, se da cuenta que los asesinos no propiciamos la desesperanza en nuestros corazones. La tristeza es innata en nosotros, para siempre, por siempre...
La asesina mira a todos lados, está nerviosa... quiere marcharse, quiere huir... me mira y se enfurece, y luego vuelve a su actitud vigilante y desesperada....
Yo estoy con el muerto... no puedo dejarlo a su suerte... ella me mira y quiere tomarme, quiere que salgamos del lugar de la batalla cuanto antes...
Me dice: mira como sangras...
Pero a mí no me importa, la sangre se mezclará...
Me dice: mira como lloras...
Pero a mí no me importa, las lágrimas lo lavarán y lo harán para siempre puro...
Me dice: mira como su mano está en tu garganta...
Pero a mí no me importa, no me importa morir, nunca me importó, ni nunca me importará....
Quién llega al mundo de la asesina, quién logra atravesar las murallas, es honrado eternamente...
¿Es mía la promesa? ¿Son tuyas tus palabras?
Acuérdate que el día final nos espera... amiga mía... Él viene a matarnos a las dos...
Y yo aún con aquel cuerpo... ¿Temes que llegue de nuevo?
La asesina saca la espada...
El aroma a sangre lo ha traído....
Hay un miedo triste en mi interior...
Un miedo desconocido... o quizás más bien olvidado...
Hay una ingenuidad en mis actos que de pronto me sorprende. Hace tanto tiempo que no tenía que estar a la defensiva, que había olvidado lo que era estar con el peso de las armaduras sobre el cuerpo...
Hay un cansancio, a la vez.
Pero ya nada me conmueve.
Me siento extraña.
Siento que por meterme con el destino de los demás, mi propio destino fue cambiado.
El camino de la adivina siempre tropezará con los que la rodean...
Aún no me convenzo de nada... ¿despertaré de este sueño tan extraño de una vez por todas? ¿me daré cuenta que la vida tiene otro significado?
Me he dado cuenta de algo... algo infinitamente cierto... algo muy secreto... y ese será el epitafio...
La asesina se despierta cada vez más seguido... y yo solo miro el cadáver...
Aún no hay fuerzas para enterrar a los vencidos...
Me pregunto quién será el que vendrá a enterrarme a mí...
Cuando el tiempo es escaso, ella se encarga de reducirmelo más...
ya no cuanto con su ayuda...
cuando parece que el tiempo pasa muy muy lento, te das cuenta que después te pasa la cuenta...
pero ya parece dar lo mismo, ya parece que si las cosas no van a funcionar, no habrá manera de detener nada...
me doi cuenta que de verdad vienes a matarme
me di cuenta ayer...
y quizás no sentiste el filo en tu garganta, y quizas no sentiste como yo la detuve...
No viste mi sangre correr... no viste como ella me hirio con su espada para defenderte...
no, no lo viste...
Yo no se que me pasa...
maté a la única persona que me entendía...
Hay una lucha terrible en mi interior...
La sangre corre como nunca antes había sucedido en estos lugares. No hay gritos, no hay reclamos, todos luchan sin quejarse, todos luchan sin que haya siquiera un lamento...
Este momento iba a llegar algún día. Todos sabíamos que iba a pasar.
Líquido tibio, líquido vital y rojo...
Mis manos están manchadas, pero no fui yo quién te mató...
Pero tú sabes quién sí...
La flor que se marchita, sin cuidado, sin luz,
aplastada,
pasada a llevar,
olvidada,
ignorada.
No se acerca a oler su perfume
No se observa su color
No se cuentan sus pétalos
No se vió el momento en que floreció.
Flor negra.
Flor roja.
Flor blanca.
Flor y la esperanza.
Suspiro que te lleva
Agua que te seca
Tierra que desgarra
Sol que te mata.
Que llegue la mano,
que te mire de lejos
que te mire y te admire
y luego te arranque...
Te verás bonita en aquel ojal...
Cuando estoy mirando el camino, te veo.
El silencio que me rodea es tan profundo...
Te veo a lo lejos...
¡Te has ido tan pronto!... Creo que te extraño...
Tus ilusiones, tus sentimientos te han llevado lejos. Vuelas como un pájaro libre, y yo aquí, mirándote, con lágrimas en los ojos.
El corazón me pesa, mil millones, infinitos millones. Yo sé que eres quién me liberará de todo. Yo sé que has venido a matarla, yo sé que crees que haces bien, yo sé que crees muchas cosas...
Y te veo volar...
Pensé que las cosas serían diferentes. Ella nos observa, ¿lo sabes? Está esperando el momento justo para sacar la katana...
Vuela lejos. Es mejor que no vuelvas.
El corazón pesa un millón y no hay ni un solo movimiento. Se lo que ella quiere.... y sonríe porque está por conseguirlo...
Hay una pena en mi alma. Es una de esas penas antiguas, de esas que están llenas de cosas no perdonadas, de esas que se han vuelto tan cotidianas, que aveces molestan y duelen, porque crecen un poco más y no dejan espacio para otros sentimientos más nobles.
Poco a poco estoy saliendo de esa realidad que me envolvía, cada vez con menos nostalgia, cada vez con mayor incredulidad...
¿En cuantas cosas creía tan ciegamente?
Pero aún no me arrepiento... creo que nunca lo haré.
Las asesinas somos tan errantes, que nuestro camino parece siempre llegar al destino de la soledad...
La luna brilla en medio de la noche y yo, como siempre, la observo. A mi alrededor la oscuridad parece hablar de todo tipo de cosas: del pasado, las cicatrices, la sangre derramada; del presente, de los dolores, del llanto; del futuro, de tanta oscuridad que repara el mundo.
La negrura del ambiente solo es comparable con la de esa alma...
Aveces, aquella asesina viajante, aquella sin hogar, se detiene a contemplar a las personas que viven. Ella escucha todo a su alrededor.... se fija en cada uno de los ruidos que la rodean, pero luego, se mantiene distante...
Ser asesina no es una cosa fácil...
Ser asesina te trae muchos momentos de muerte y sangre...
Ser asesina es algo que te hace vivir en soledad, en distancia e indiferencia...
Ser asesina no es cosa de orgullo, es sólo la naturaleza actuando a través de tu sangre...
Ser asesina puede hacerte ver muchas cosas, pero a la vez, distanciarte de ellas toda la vida...
Ser asesina provoca que no puedas tocar muchas cosas...
Ser asesina hace que no puedas vivir muchas cosas...
Ser asesina te hacer ver cosas que nadie más puede ver...
Ser asesina te convierte en una persona muy silenciosa...
Ser asesina hace que veas la vida de otra manera...
Ser asesina es lo único que puedo decir, con sinceridad, que soy...
Este quinto aniversario nunca existió en mi mente. Nunca pensé que llegaría el día en que podría leer, fácilmente, cinco años de mi existencia (¿sólo cinco? parece una eternidad) en un lugar como un blog... y quizás, mucho menos, que tendría gente que me vendría a visitar cada cierto tiempo...
Crónicas de una asesina, paradójicamente, vive aún.
El corazón aún palpita, aún niega la muerte, aún sobrevive... a través de la sangre, el odio, las tristezas, las heridas, pero, por qué no decirlo también, la esperanza del camino desconocido...
Sólo veanme caminar entre las sendas... la noche es lo que nos une... para siempre jamás.
Momentos de lucidez
Perfil de la sombra
- Rakeru Viu
- Una mujer de caminos interminables, de historias largas, de pasos lentos... Buscadme pero no encontradme...
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